Al fin. después de estar dos horas en el trafico de la ciudad, he llegado justo a tiempo a la estación central para hacer el viaje que tenía planeado y visitar a mamá. Cuantas ganas tengo de verla, hay muchas cosas que quiero contarle.
Definitivamente, hoy creo que no es mi día, primero me quedo varada en el trafico, y ahora ésto, un retraso en mi hora de salida. Qué me queda sino esperar, y esperar también a que no me siga yendo tan mal.
A lo lejos, veo que se me aproxima una persona, espero pase de largo, su aspecto no me da mucha confianza. Se acerca aún mas y logro recordar que lo he visto en algún lugar, esa cara se me hace conocida, si, ahora si, me vienen imágenes de la escuela, era uno de mis compañeros de clase. De los clásicos rebeldes que no querían tomar clases y molestaba a todo mundo. Espero no siga siendo así.
Ahora que se ha ido, puedo respirar tranquila, le he dado unas monedas con la intención de que se alejara, pero él me ha reconocido y me ha contado una historia que no le creo ni un poco. Eso de que le han robado y no tiene para regresar a su lugar de origen y con ese aliento alcohólico y esos ojos rojos, cuentos chinos!
Se me hizo un tipo peligroso, y en ese estado es capaz de cualquier cosa, espero no volver a encontrarme con él, sin embargo, ha estado dando vueltas por la estación, tratando de sacarle dinero a la gente y siento también que me ha estado siguiendo, a pesar de haberme movido de un lugar a otro lo veo una y otra vez. Cómo deseo tanto que ya den señales de mi salida, estoy desesperada.
No, no por favor!!!, se acerca de nuevo, y no veo nada de personal de seguridad, definitivamente ¡hoy no es mi día!
Ha querido asaltarme con una navaja, perdí la calma y saque un arma, él creyó que buscaba dinero pero en un descuido solo recibió un disparo.
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